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Los medios de comunicación y la guerra en Libia

Aprovechando las revueltas de la primavera árabe de 2011, que en gran parte fueron financiadas y promovidas desde el exterior, principalmente por Washington, 142 comenzó el ataque mediático contra Gadafi. Se lanzaron acusaciones a cada cual más sensacionalista, tanto por las cadenas mediáticas como por parte de organizaciones humanitarias, de que el gobernante libio estaba bombardeando a su propia población. La imagen que se presentaba era horrible, un pueblo sometido a la locura de un dictador que los estaba aniquilando utilizando todo tipo de armas; se hablaba incluso de un genocidio, palabra tan utilizada como manipulada para justificar las guerras.

Esta portada del diario Público de febrero de 2011 que se muestra, es representativa del tipo de información que se dio sobre lo que sucedía en Libia. Se acusaba directamente, y sin ninguna prueba, que el dirigente libio “bombardea al pueblo”, se mostraban también declaraciones de diplomáticos ante la ONU de que era “un genocidio” y se daban cifras de 250 muertos entre los manifestantes. Los demás medios españoles, y los occidentales en general, siguieron este mismo guion, como copias de fotocopiadora emitían la misma versión. El País el 21 de febrero decía: “Varios testigos han relatado la participación en los ataques de la aviación, que ha abierto fuego real contra la multitud”143, pero pese a que el mismo diario dice que no puede confirmar de forma independiente las afirmaciones pone el titular: “Gadafi saca los bombarderos para reprimir la revuelta”, y añade:

“Lo que estamos presenciando hoy es inimaginable. Aviones y helicópteros militares están bombardeando un barrio tras otro”, ha asegurado Adel Mohamed Saleh, un hombre que se declara activista anti-Gadafi. Según Saleh, contactado telefónicamente por Reuters, los bombardeos se suceden “cada 20 minutos” y están produciendo “muchísimos muertos” (al menos han fallecido ya 250 personas, según la cadena catarí Al Yazira).143
Y cita a organizaciones de derechos humanos como fuentes de la veracidad de la supuesta matanza contra los civiles:
Las organizaciones de derechos humanos Human Rights Watch y Amnistía Internacional están actuando de portavoz de lo que ocurre en el país, bajo un régimen dictatorial desde hace 42 años. HRW maneja la única cifra con cierta vitola de oficialidad: 233 muertos y un millar de heridos. Pero la cifra podría ser más alta. Fuentes de un hospital de Bengasi han asegurado a Reuters que, sólo en ese centro sanitario, son más de 300 los fallecidos y la FIDH ha dicho que la cifra de muertos se sitúa entre los 300 y los 400.143
La Vanguardia tampoco se quedaba atrás el 22 de febrero de 2011, “Gadafi bombardea Trípoli”:
La fuerza aérea sobrevoló Trípoli a última hora de la tarde disparando contra los manifestantes que intentaban ocupar la plaza Verde, corazón de la capital. Sin embargo, ni los helicópteros, ni los cazas, ni el fuego de las ametralladoras amedrentó a una población dispuesta al jugarse la vida al todo o nada. “Lo que estamos viendo es inimaginable”, afirmaba un residente a Al Yazira. Otra cadena, Al Arabiya, elevaba los muertos ayer en Trípoli a 160.144
Bien, visto todo esto, ¿qué había de cierto en todo ello?, ¿bombardeó Gadafi a los manifestantes? Pues no, no lo hizo, los testigos presenciales que fueron al lugar donde teóricamente ocurrieron los bombardeos y los disparos desde los helicópteros contra los civiles, relataron que nada de eso había pasado en sus barrios, que la situación era de tranquilidad. Lo contaba gente real y normal, con nombre y rostros, que estaban o fueron allí:
Según relata el periodista del diario italiano, Bargawi Badri, un ginecólogo libio residente en Trípoli con familia en Italia, recibió ese día una llamada de sus parientes alarmados que estaban escuchando en las noticias que se había producido un bombardeo en el barrio de Fascilum, de Trípoli. Badri, extrañado, les negó esos hechos y les dijo que se encontraba tranquilamente tomando una copa en un café de la zona.
Otra “primicia” de las agencias y los medios occidentales fueron las fosas comunes, cuyas fotos han dado la vuelta al mundo en la portada de (casi) todos los periódicos.
Mateuzzi se acercó a Tadjoura, suburbio de Trípoli donde supuestamente se encontraba dicha fosa común. La sorpresa fue que no encontró nada. En realidad había un cementerio tradicional donde se realizaba el trabajo habitual y disponía de lápidas normales.
La tercera gran primicia apareció también en las páginas de muchos periódicos: “Los rebeldes han conquistado el aeropuerto militar de mitigar”.
El periodista italiano viajó hasta la zona. El aeropuerto estaba tranquilo y vigilado por guardias. No había rastro de los rebeldes…145
El ejército ruso con su detección vía satélite también confirmó que no habían sucedido estos incidentes ampliamente divulgados por los medios en Europa occidental y en EE.UU., junto a la televisión catarí Al Jazeera (en manos de los dictadores de Catar que estaban muy interesados en la caída de Gadafi y también ahora en la de Assad en Siria):
Los informes sobre Libia movilizando su fuerza aérea contra su propia gente se han extendido rápidamente a lo largo del mundo. Sin embargo, jefes militares de Rusia dicen que ellos han estado controlando desde el espacio –y las imágenes muestran una historia diferente. De acuerdo a Al Jazeera y la BBC, el 22 de febrero el gobierno libio lanzó ataques aéreos sobre Bengasi –la ciudad más grande del país- y sobre  la capital Trípoli. Sin embargo, el ejército ruso, controlando la revuelta vía satélite desde el mismo comienzo, dicen que nada de eso estaba ocurriendo sobre el terreno. En este punto, el ejército ruso esta diciendo que, por lo que  respecta a ellos, los ataques que algunos medios de comunicación estaban comunicando no han ocurrido nunca.146
Si hubiese habido tales bombardeos los servicios de aviación y vía satélite de EE.UU. y la OTAN lo hubiesen divulgado a los cuatro vientos y no lo hicieron, porque simplemente no ocurrieron.

Los medios de comunicación, y también afamadas organizaciones humanitarias, volvieron a falsificar los hechos, apartándose de cualquier código ético y profesional periodístico y, en absoluto, lo hicieron por error o de forma inocente. Ahora tenían la orden de que había que apoyar la caída de Gadafi fuese como fuese y como un  batallón militar siguieron las órdenes. Pero tal actividad no solo supuso la caída de un gobierno no querido por el poderoso mundo de los negocios occidental, debido a que Libia estaba buscando su independencia económica y negociaba y trataba con los otros grandes rivales comerciales del poder económico occidental, China principalmente, sino que se fue a apoyar una revuelta dirigida por lo más reaccionario, siniestro y también criminal del islamismo más violento.

Entre ellos teníamos a los seguidores monárquicos del rey Idris, que antes de llegar Gadafi en 1969 dirigía un régimen colonial controlado desde el extranjero; el Frente Nacional para la Salvación de Libia (FNSL), cuya base estaba en Chad, organizado y entrenado por los servicios de inteligencia de EE.UU., Inglaterra e Israel y financiado por EE.UU. y Arabia Saudí entre otros.

Este grupo intentó matar a Gadafi en 1984 y también quiso llevar a cabo una invasión de Libia, a la que se opuso Mubarak, el presidente egipcio, en 1985. El FNSL fue parte de la Conferencia Nacional para la Oposición Libia que  tuvo lugar en Londres en 2005 y realizó en 2007 su congreso nacional en EE.UU.

También dentro de estos “rebeldes” está la Conferencia Nacional para la Oposición Libia (NCLO), que incluye al  FSNL y que fue creada en Londres en 2005 precisamente por Ibrahim Sahad del FSNL y, por si no fuera poco, está también el Grupo Combatiente Islámico Libio (LFIG) formado en 1995 por mujahideen veteranos en la guerra de Afganistán, que ahora se dedican a hacer la Yihad por el mundo y por Libia y que están vinculados a Al Qaeda.147, 148 Estos eran los “rebeldes” que luchaban por el pueblo, la libertad y la democracia según los medios de comunicación. Una vez en el poder se ha impuesto la ley Sharia en un país que era tolerante y no estaba dominado por el fanatismo. Ahora estas bandas mercenarias, armadas por occidente y sus socios saudíes y cataríes, asolan al país matando gente y violando mujeres, pero las televisiones ya no retransmiten esas noticias, se olvidaron de estos  derechos humanos.149, 150 No interesa oír ahora el sufrimiento y el horror en que han convertido a Libia los monstruosos e interminables bombardeos de la OTAN, con miles de víctimas civiles, la destrucción de las infraestructuras y la extensión del fanatismo y el terror por la nueva Libia ultrajada y arruinada.

diario-octubre. 

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1 comentario:

  1. Toda, toda la información es parcial y más en cosas que suceden tan lejos ya que el ciudadano corriente no las puede comprobar.

    Compartido en Upnews.es : Los medios de comunicación y la guerra en Libia, donde podéis votarla para que llegue a portada.

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